Ciudadanía Española por Descendencia (Ius Sanguinis): El Camino para Recuperar tus Raíces y Conquistar Europa
- Blenda Lara
- 3 sept 2025
- 3 Min. de lectura

¿Sabías que puedes tener derecho a la ciudadanía española simplemente por ser descendiente de un español o una española?
Ese derecho, conocido como nacionalidad por ius sanguinis (derecho de sangre), es uno de los más solicitados por los brasileños que buscan la doble ciudadanía, oportunidades en la Unión Europea y el rescate de su historia familiar.

Como abogada especializada en nacionalidad española, he acompañado de cerca la evolución de las leyes y los innumerables casos de clientes que hoy disfrutan de los beneficios de ser ciudadanos europeos.
La ciudadanía española por ius sanguinis no es solamente un procedimiento jurídico-administrativo; es, ante todo, un reconocimiento de pertenencia e identidad. Miles de descendientes de españoles, repartidos por el mundo —especialmente en América Latina—, llevan consigo una herencia cultural, histórica y afectiva que trasciende fronteras. El derecho de sangre, consagrado en el ordenamiento jurídico español, refleja precisamente esa permanencia de la nación a lo largo de las generaciones.
La transmisión de la nacionalidad por vía sanguínea simboliza la continuidad de una comunidad política que no se limita al territorio. Los hijos de españoles, dondequiera que hayan nacido, permanecen vinculados a esa tradición jurídica. Los nietos, por su parte, encuentran amparo en legislaciones recientes, como la Ley de Memoria Democrática, que busca reparar historias de exilio, migración forzada y rupturas políticas que marcaron el siglo XX español.
Más que un pasaporte europeo, la ciudadanía española representa la posibilidad de reconectar vínculos familiares interrumpidos por guerras, persecuciones o por la necesidad de emigrar. Cada partida, cada registro civil, no es solo un documento, sino un puente entre pasado y futuro. Al reconocerse como ciudadano español, el descendiente reafirma su pertenencia a una historia colectiva y se reintegra a una comunidad que valora la memoria y proyecta nuevos horizontes.
Desde el punto de vista jurídico, la nacionalidad por descendencia revela el equilibrio entre tradición y actualización normativa. El Código Civil asegura la transmisión directa entre padres e hijos, mientras que las normas especiales amplían esta protección a los nietos, reconociendo contextos históricos de pérdida involuntaria de la nacionalidad. Este movimiento demuestra que el derecho de la nacionalidad, en España, es también un espacio de justicia histórica.
La Ley de Memoria Democrática, aprobada en 2022 y prorrogada hasta octubre de 2025, representa un hito en este proceso de reconciliación histórica. Abrió la posibilidad de que hijos y nietos de españoles que perdieron la nacionalidad en contextos de exilio o emigración forzada puedan recuperarla. Más que un beneficio jurídico, esta ley es un gesto político y simbólico de reconocimiento y reparación, que permite a los descendientes reconectarse con sus orígenes y retomar una ciudadanía interrumpida por las circunstancias históricas.
La prórroga de la Ley de Memoria Democrática hasta octubre de 2025 abrió la última ventana de oportunidad para que miles de descendientes de españoles recuperen su ciudadanía. Ante la alta demanda y la relevancia histórica de este momento, nuestro despacho acompaña de cerca cada caso, uniendo técnica jurídica y sensibilidad con las historias familiares.

📌 ¿Quién tiene derecho?
España permite que la nacionalidad se transmita de generación en generación, pero existen reglas claras:
Hijos de españoles → tienen derecho directo y vitalicio, independientemente del lugar de nacimiento.
Nietos de españoles → pueden solicitar la ciudadanía en base a la Ley de Memoria Democrática (Ley de Nietos), en vigor desde 2022 y válida hasta el 22 de octubre de 2025 (hay que darse prisa).
Bisnietos → pueden obtener la ciudadanía siempre que el padre o la madre (nieto del español) la solicite primero, garantizando la continuidad de la línea de transmisión.
Cada caso requiere un análisis individualizado: naturalización, fechas de nacimiento, inscripciones en registros civiles e incluso detalles de persecución o exilio durante la Guerra Civil Española pueden influir en el derecho.




